Canto ancestral

por Fausto Lipomedes  -  8 Abril 2020, 23:47  -  #ranas, #sapos, #croar

Hoy me he dormido. No sé que ha pasado. Mi cuerpo debía de estar cansado y ha decidido descansar. Cuando he mirado el reloj, ni me lo he pensado, he pegado un salto y sin siquiera despertarme ya estaba gestionando la mañana. El caso es que me cabrea romper los horarios, me gusta tener todo medianamente organizado y previsto, pero por culpa de ese despiste matinal he ido todo el día de cabeza, tanto que no siquiera me ha dado tiempo a escribir. Pero como me impongo las tareas y les doy vueltas y vueltas porque a veces me dan pereza acometerlas, para al final hacerlas me apetezcan o no, sólo unas líneas para que quede constancia de este nuevo día que ya es viejo. La noche está cálida, silenciosa, inquietantemente quieta. Hay gatos apostados a mi alrededor, un silencio increíble y los pocos seres humanos cercanos a mi, a pesar de no ser excesivamente tarde, parece haberse ido a dormir. Buscaba la luna, pero las nubes la ocultan y entretenido en ello no me he dado cuenta hasta pasados unos minutos de todo un recital de sapos y ranas procedentes del campo. Hay un riachuelo, que apenas lleva agua en verano, pero que con las lluvias de los últimos días, debe de estar repleto de vida y los batracios deben de estar a sus anchas, y todos, en medio de la oscuridad, croaban compitiendo entre ellos, supongo que por las hembras, a las que montarán durante días. Y ese canto ancestral, pues los anfibios son, dicen, de las primeras formas de vida sobre la tierra, ha traído  a mi recuerdos de la niñez, de esos veranos en pueblos, no me acuerdo de quién, y de los anfibios cantando por las noches.  Me ha hecho sonreír y sentir una nostalgia apacible. 

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