¡Adelante!

por Fausto Lipomedes  -  16 Abril 2020, 19:23  -  #mirlo, #invasión, #reino, #animal, #nidos

Hoy, al contrario que ayer, la mañana ha sido más apacible que la tarde. Ha sido un día de duro trabajo y parece que he recuperado un poco el ritmo. Esta mañana tomé medidas para ello, la fundamental enfundarme unos pantalones que no fueran los de chandal que utilizo habitualmente para estar en casa, aunque estoy. También he empezado el día con un paseo revitalizaste aprovechando que mi vecino y su familia aun duermen, o eso deduzco teniendo en cuenta la quietud de su casa, lo que me permite andar por la calle a mis anchas sin más compañía que la de los eternos gatos que siguen observándome extrañados pero que creo que comienzan a habituarse a mi. Yo también empiezo a conocerlos e incluso a deducir sus parentescos y colegueos.
También he tenido que ir a comprar, así que me he enfundado mis guantes de látex y mi mascarilla, artilugios que odio porque me hacen recordar la hipotética gravedad de la situación y, consecuentemente, el miedo al resto de seres bípedos con los que me cruzo, que también me miran con recelo y desconfianza. He superado la prueba por tercera vez en lo que llevo de encierro y me reconforta pensar que ya estoy surtido para los próximos días, por los que, querido mundo peligroso, ahí te quedas. 
El día se presentaba monótono y cargado de trabajo y, a medida que avanzaban las horas ha ido cargándose de nubes y de un viento fuerte. Pensaba que iba a ser aburrido, tanto que no miraría al exterior desde mi interior, pero han aparecido una pareja de mirlos. 
Creo que viven dentro de mi tejado, pues les oigo todas las noches acomodarse dentro de él y mientras yo leo en la cama ellos están en la suya intentando conciliar el sueño. El caso es que frente a mi ventana hay un arbusto grande y frondoso de hojas verdes que, poco a poco va extendiéndose,  sin reparo alguno, por la terraza de la entrada de casa. Yo trato de reconducirlo para que su invasión se dirija por las orientaciones que yo deseo, pero a veces me sorprende con nuevos tallos que, cuando me quiero dar cuenta, ya han iniciado sus propios caminos. El caso es que veo de pronto parte de su frondoso follaje moverse de forma nerviosa, tanto que he pensado que uno de los gatos se había metido dentro de él. Pero no, de entre las hojas ha emergido el pico de un mirlo hembra y muy cerca, sobre ella, su pareja, un mirlo negro. Han estado toda la mañana jugueteando dentro del follaje, aunque he pensado después que más que jugar están ubicando el nido en el que piensan criar a sus polluelos. He seguido sus evoluciones, y he dejado sobre la mesa en la que trabajo, la cámara para poder sacar una instantánea, al menos de alguno de ellos. Son descarados y, en cierta medida, agresivos en la defensa de su territorio que, no me cabe duda, están conquistando aprovechando la quietud. Se que me observan, se que saben que vivo allí, me miran fijamente, sobre todo el macho, como dándome a entender que piensan plantar allí dentro su nido y que están dispuestos a defenderlo. Por supuesto que he bajado la vista, dándoles a entender, adelante!!

 

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