Abandonado por un sueño

por Fausto Lipomedes  -  14 Abril 2020, 19:00  -  #soñar, #significado, #memorizar

Esta noche he tenido un sueño y me parece destacable ya que hacía mucho tiempo que no era consciente de haber soñado. La parte negativa es que lo he olvidado. He estado rumoreándole mientras desayunaba, pero después se ha ido disipando, poco a poco, hasta prácticamente desaparecer. Sólo recuerdo de él una gabardina y de estar dentro de la escena desde una posición alta. Hablaba con alguien o alguien hablaba conmigo y me decía cosas que, tampoco recuerdo si eran agradables o no. Los sueños duran eso, escasos veinte minutos, o al menos la esencia de ellos a partir de la cual reconstruir los detalles. Son curiosos, al margen de por sus interpretaciones, que nunca me han obsesionado ni tampoco llamado la atención, por sus composiciones químicas. Me resulta una auténtica incógnita porque puedo rememorar hechos almacenados en mi memoria desde hace montones de años y, sin embargo, no un sueño. Y es una incógnita porque en ambas memorizaciones yo uso mi misma cabeza, mi mismo cerebro. No encuentro explicación a porque uno permanece y el otro se esfuma. La única respuesta que puedo hallar es que sólo soy capaz de retener los vividos ya que la tridimensionalidad de las experiencias reales son las que anidan en algún rincón; mientras que los sueños no dejan de ser proyecciones gaseosas de uno mismo. Vale, valdría la explicación, pero entonces, ¿por qué los barruntamos?, ¿por qué somos capaces de ser conscientes, durante unos minutos, de esa vivencia onírica? Alguna vez he descrito mis sueños, incluso los he dejado por escrito, y es sorprendente, cuando lees alguno, lo ajeno que te resultan las situaciones y, sobre todo, tus comportamientos y actitudes dentro de ellas. Lo más cercano a una lógica que he llegado a estar al hacer estos análisis, es que en los sueños, a fin de cuentas, emerge esa zona oscura y negra que no admitimos o que tenemos absolutamente arrinconada y sometida víctima de nuestras valoraciones morales. Por lo tanto, los sueños puede  que carezcan de moral y así, seamos completamente libres o simplemente irracionales, como animales. En consecuencia, si  sólo obedecen a la irracionalidad, puede que sea, precisamente por eso, por lo que el raciocinio sea incapaz de atraparlos y almacenarlos.  En todo caso, hoy tuve un sueño, no del todo angustioso, aunque sí tenso, como casi todos los sueños. Y ha debido de atrapar algo de realidad, porque a las cuatro y veinticinco de la madrugada me he despertado, creyendo que eran ya las ocho y media, lo cual, sorprendentemente, me ha decepcionado. Puede que tuviera ya ganas de levantarme, pero me he dado la vuelta y, obviamente, me he dormido, y ahí, calculo, que ha arrancado mi sueño. 
Y saco esto del sueño a colación porque tenía verdadera necesidad de enredarme con él ya que me aburre soberanamente todo lo que leo y oigo a mi alrededor, los mismos pedantes, graciosos y originales mequetrefes que sudan por llamar la atención. Por fin iba a tener algo profundo para reflexionar, pero me ha abandonado. 

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