¿Y si nos pensáramos?

por Fausto Lipomedes  -  25 Marzo 2020, 21:57  -  #confinamiento, #actitud, #reflexión, #tontos

Día duro de trabajo, de nuevo con poco tiempo para escribir. He salido, sí, he tratado de volver a recuperar mi atención por mi entorno, pero no ha podido ser pleno. Mañana lo volveré a intentar. 

Sobre la marcha. Dependiendo de la celda que tengas estar encerrado puede acabar convirtiéndose en un pequeño placer, sobre todo para las personas que, como yo, creemos que la soledad ha de reivindicarse. Siempre he pensado que nadie es nadie hasta que no se encierra en una habitación y es capaz de pasar consigo mismo un buen trecho de su existencia. 

Particularmente, creo que esta situación que vivimos puede ser muy apropiada para mirar un poco hacia dentro. Quizás sea un buen momento para pensar en los demás, ahora que no los tenemos cerca y aunque deseemos lo contrario, los vamos a continuar teniendo lejos. Quizás sea un buen momento para echar la vista atrás y recordar otros tiempos, otros tiempos de hace sólo unas semanas y analizar nuestra vida, nuestra inconsciencia absoluta sobre todos los privilegios y bondades de los que disfrutamos creyendo que tenemos derecho a ello, que somos únicos. Quizás sea el momento para darle unas vueltas a nuestro organismo, pensar en esa delgada línea química que decide si vivimos o morimos, tratar de darle forma y entidad y analizar si la cuidamos, mimamos, queremos. Quizás sea el momento de pensarnos, de querernos, de hacerlo sin egoísmo, de hacerlo pensando en los demás. Quizás sea el momento de ponernos en la piel, y mas allá, en el corazón, de quien tenemos enfrente, y si somos capaces de aprender, de quienes tendremos enfrente en nuestro futuro. Os diré una cosa, si sois capaces de mirar a los ojos de otra persona y os concentráis, os aseguro que sois capaces de meteros dentro de ella y saber qué siente, qué piensa. Hagamos el ejercicio, merece la pena. 

El mundo se iba a la mierda ¿o no lo pensáis? Pensemos que esto que ocurre puede servir para que esa tendencia la frenemos, la de irnos todos a la mierda. Y no ha sido nadie quien así lo ha decidido, sino un bichito microscópico que ni siquiera somos capaces de vez. Un bichito creado por la naturaleza, y quizás lo haya hecho para protegerse de nosotros mismos. Aprendamos de todo esto, aprendamos. 

Sin embargo, ayer hablaba con alguien y si he de ser sincero, le comenté que una vez que esto pase, que una vez que volvamos a nuestros coches híbridos, conectados y aislantes, todo volverá a ser cómo antes. Nos tocaremos, sí, nos abrazaremos, nos besaremos, nos amaremos y nos desearemos, pero también nos odiaremos y nos envidiaremos.  En fin, volveremos a ser los humanos de siempre, una especie autodestructiva; es decir, estúpida. 

He estado viendo estos días las dichosas redes sociales y estoy empezando a cansarme de graciosos, ingeniosos, frívolos, que no paran de mostrar todo lo que inventan para poder sonreír a la cámara de su móvil y dar a entender que son guays, eternos, invencibles, inmortales.  Pobres gilipollas, absolutos seres despreciables, inhumanos, ajenos a la tragedia, la angustia el miedo de otros muchos que ni siquiera dicen nada, sólo sufren. 
 

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