Quedarse atrás

por Fausto Lipomedes  -  14 Enero 2020, 00:48  -  #pasear, #ritmos, #velocidad

Me ocurre a veces, debe de ser por la largura de mis piernas en comparación con las de otras personas, que cuando doy un paseo con alguien, sea del tipo que sea, me refiero al paseo, me quedo atrás.  El caso es que la gente con quien paseo, al tener unas piernas más largas que las mías, o quizás un paso más brioso, en pocos metros me han dejado atrás. Pero lo realmente curioso, es que una vez alejados de mí unos metros, y a medida que avanzamos, esa distancia no se agranda, sino que como si nos uniera una cuerda invisible, ambos vamos caminando a una distancia fija el uno del otro y no uno detrás del otro, sino manteniendo el paralelismo que requiere pasear junto a alguien. También es cierto que una vez situado a sus espaldas, ligeramente escorado a su derecha, y no sé porque siempre camino a la derecha de la persona con la que paseo, yo también juego a acomodarme al paso de quien me precede y me limito a esperar que quien por delante mía va se dé cuenta de que me ha dejado atrás y se preocupe por las razones de ello o simplemente me espere. Pero no, no suele ocurrir, y entonces pienso que a veces queremos estar solos, que a aveces, y a pesar de ese anhelo del paseo conjunto, a todos nos gusta los paseos liberadores y mientras paseamos, pasear con nosotros mismos, charlar con nosotros mismos o, simplemente pensar sobe nosotros mismos. Los demás, más o menos ya sabemos lo que pueden contarnos, pero puede ocurrir que lo que nos cuente nosotros mismos nos sorprenda. En definitiva, si te dejan atrás, tranquilo y disfruta, dejando disfrutar a quien consigo mismo pasea, más aún si a ese alguien le quieres. 

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