Quieto

por Fausto Lipomedes  -  16 Agosto 2019, 22:41  -  #descanso, #sueño, #despertar

Llevo unos días en los que cuando despierto he de pensar en qué día de la semana es y en qué tareas tengo por delante durante la jornada. Creo que recién despertado, cuando recuperas la conciencia y de alguna manera la vida, es uno de los momentos más sinceros de cualquier ser humano. Nuestro maravilloso cerebro es capaz, en ese momento, de hacer un balance casi instantáneo y preciso de cómo va nuestro vivir y de cómo nos encontramos de cómodos en esa tarea. 

Esta semana, que no he ido a trabajar, se me está haciendo placenteramente larga y no deja de sorprenderme que los días parezcan no avanzar y se prolonguen sus veinticuatro horas más de a lo que estoy habituado. Hacía tiempo que no tenía esta sensación, la de no saber qué hacer con las horas y si bien hace años me desesperaba el aburrimiento, ahora me resulta placentero dejarlo recrearse en mi pereza.  

Y desde la pereza, lugar al que hace tiempo que no venía, me he dado cuenta de la cantidad de fuerzas que mis quehaceres profesionales arrancan a mi cuerpo que, por otra parte, son ya limitadas en cuanto a su regeneración, pues siento que las que gasto ya son de difícil reposición o no se rellenan en su totalidad. 

Tenía grandes planes para esta semana. Por fin iba a disponer de tiempo para poder concentrarme en asuntos que tenía pendientes desde hace meses, pero ay! el cuerpo se ha impuesto a la cabeza y ha ido venciendo fácilmente a mi voluntad o realmente haya de decir que mi voluntad no ha puesto ninguna resistencia a las apetencias de mi cuerpo que no han sido otras que quedarse quieto. 


 

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