Todo debería ser fácil, pero...

por Fausto Lipomedes  -  12 Marzo 2019, 00:05  -  #vivir solo, #soledad, #ventajas, #miedo

Ya va siendo hora de recordar.  Atención, este ejercicio no hay que realizarlo de manera forzada en un momento determinado. Digamos que sólo funciona si ocurre de forma irracional, si simplemente, un día, sientes esa necesidad imperiosa. 
A mi me lleva ocurriendo desde hace unos meses. de hecho, ayer domingo se acentuó de manera clara. El suceso, sin tomar este sustantivo (suceso), desde su punto de vista negativo, empieza a tomar forma en mi cabeza cuando llego a casa.  Supongo que la jornada me resulta tan hueca a veces, que necesito rellenarla con cierta lógica. 
He vivido la mayor parte de mi vida solo y ha sido una elección libre. No hay ninguna razón concreta para ello, simplemente me ha gustado así, y me sigue gustando De no ser de esta manera, podría ser que ahora no estuviera escribiendo estas tonterías, o puede que sí; pero la experiencia me demuestra que no. En vez de ello debería de estar en el sillón, masajeando unos pies, o dejando que masajearan los míos; o quizás sigo en el sillón viendo una serie o una película romántica, o quizás un musical de cincuentonas, a vueltas todavía, a su edad, con las cosas del amor, o puede que haciéndolo, el amor, en un último esfuerzo físico del día, a veces imposible.
No, por favor, no soy frío, y claro que soy romántico, pero, ¿Qué tienen que ver las camisas blancas de amplios puños, las espadas, las perillas y las largas melenas con esto que cuento?
Siempre me gustó pasar una tarde divertida junto a alguien, compartir una actividad física, un buen paseo, un buena tarde de cine o una buena cena, un buen sexo, o unas buenas risas, o una borrachera, o una buena charla entre amigos, pero también necesito, y he necesitado, disponer del colchón final de mi soledad, que a fin de cuentas es el reencuentro conmigo mismo, ese espacio sin vergüenzas, en sitio en el que puedes reírte de ti mismo, en el que no pasa nada si te gritas ridículo o cobarde, ese lugar en el que te desnudas y no te aterra, acaso te fastidia, observar todos tus defectos y tus miedos. 
Siempre hay alguien en tu vida. No sabes porque caprichos del destino, siempre suele haber alguien en tu vida. ¿No es maravilloso? Otro ser humano, participante como tú de este despropósito que es vivir.  Un día, vaya usted a saber porque, se cruza en tu camino. Y siempre me ha asombrado la cantidad de cosas en común, los conocimientos similares, la actualidad tan compartida y asimilada globalmente que eres capaz de charlar sobre ella sin varios, la escala de valores reconocible y aceptada, las líneas similares con las que se diferencia lo bueno de lo malo, la escala parecida de códigos morales, los instintos y hasta los deseos recónditos intuidos, una explicación similar del mundo, las mismas incógnitas e incluso a veces las mismas angustias y vivencias. Otro ser humano, contemporáneo a ti, tan solo como tú, con la misma inquietud por encontrar un regazo en el que recostarse. A priori todo debería ser fácil, pero….
 

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