Desdoblamientos

por Fausto Lipomedes  -  23 Septiembre 2018, 20:34  -  #desamor, #males, #soledad, #ruptura, #amor

¿Qué nos lleva a la tristeza cuando se rompe y resquebraja una relación? ¿Qué nos lleva a la melancolía a pesar de que la lejanía nos alivie, nos libere de pesares y de situaciones no deseadas con alguien? ¿Qué había al principio de una relación que ya, años después, ya no existe? ¿Qué se desgasta y se deshace como un azucarillo? ¿Qué se lleva el tiempo? 

Supongo que la ilusión, la química que alimenta la atracción.  Supongo también que la desaparición del misterio, ese afán adscrito al ser humano de explorar y descubrir nuevos terrenos vírgenes.  Somos complicados, ¿o no? ¿por qué tanto pesar entonces? ¿Por qué es tan problemático y traumático si todo responde a un proceso natural e imparable de desgaste? 

He pensado muchas veces en ello, y creo que por encima de todos estos factores digamos “naturales”,  lo que sentimos es un fracaso. Lo que nos lleva a la tristeza es el fracaso de un proyecto. No podemos creernos que hayamos errado tanto en nuestras previsiones.  Y en nuestra soledad inmediata nos avergonzamos de nosotros mismos. Nos preguntamos qué ha pasado con esos grandes conceptos que rodean al super concepto amor. Y entonces nos desdoblamos, y las dos personas en la que nos dividimos en esos momentos, no se hablan entre sí. 

Somos el humano de las rutinas, que hacemos en silencio, el ser físico, y somos también el ser frustrado, el anímico. Y el segundo es una sombra oscura que viaja paralelo al primero, y a veces sobre él.  Y ello lleva a hacer dudar de la idoneidad de todo aquello que hace y decide el ser físico que es capaz, entonces, de razonar que cualquier error, por insignificante que sea, sólo es consecuencia de su hondo y profundo fracaso como ser. 

Seamos más humildes, seamos menos exigentes con nosotros mismos y anclémonos a lo que nunca desaparece, al cariño, al afecto, a la simpatía, a todo aquello que se crea espontáneamente y para siempre entre dos humanos cuando se huelen, se rozan, se dan calor. Que pena que estos conceptos los despreciemos y no hagamos el ejercicio de construir nada sobre ellos, son cómo de categoría dos y, sin embargo, son eternos. 
 

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