Ahora

por Fausto Lipomedes  -  9 Marzo 2018, 21:42

Nada especial para contar. Sólo esos pequeños momentos de intimidad de nido. Voy en el coche, con el limpiaparabrisas en funcionamiento. Las gotas se estrellan contra el cristal en una mañana gris de un día que ha sido todo él gris y cruza la carretera una cigüeña, tan rectilínea, tan elegante y estilizada, una especie de misil de belleza y gracia. Y en el pico lleva un montón de hierbas, hierbajos, barro y ramas para construir su nido. Y a esa cigüeña nada le importa, y es ajena a la vida de todos nosotros metidos en nuestro automóviles, protegidos y aislados, escuchando todos la misma información, las mismas ideas y las mismas consignas. Y ella va desnuda, con su idea o pensamiento fijo. Pero no sé que tienen los pájaros, quizás intuición o  sólo actos reflejos. Pero me ha parecido tan libre comparada conmigo. 
Estoy en casa, de noche, en un momento nido. Y pienso que soy feliz, y pienso que voy a lamentar morir, incluso envejecer. Y admito el paso del tiempo, pero no quiero perder los momentos de éste, el que ahora vivo y razono que dentro de diez años pensaré que ojalá tuviera los que ahora tengo y por eso no quiero perderlo. Y, tontería, pienso que jamás volveré a ver a esa cigüeña repitiendo su vuelo, será otro, pero no el observado esta mañana, que tontería. 

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