Volar sobre las nubes

por Fausto Lipomedes  -  10 Enero 2018, 00:45  -  #estrés, #agobio, #decisiones, #generaciones

Veinticuatro horas de desconcierto. De vuelta al trabajo. Plataforma nueva, pensar, organizar, cliente nuevo, nuevas contrataciones, otros de los que dudo, otros que se van. ¿Y cómo se piensa y decide sobre lo intangible? Y yo que sigo pensando en los años. Me siento al lado de treinteañeros y los envidio, no por su físico, sino por su psique. Las generaciones, las que emergen junto a las que decaen. El mundo es tan moderno, tan instantáneo y magnífico que sólo pertenece a los que se mantienen ahí, corriendo, llegando a todo, sonriendo. Hay a quienes nos cuesta un montón y nos agotamos, pero diariamente, con la lengua fuera, conseguimos llegar. Otros tiran la toalla, otros tratan de parecer impasibles ante el tema y simular mantener la dignidad. 
Llamo a mi madre, está angustiada, la puerta de la nevera no cierra. estoy seguro de que es una chorrada, pero también estoy seguro de que su impotencia, sus escasas condiciones físicas para verificar el problema la han acabado agobiando. Mi madre, catastrofista, miedosa, muy vieja. He de ir a casa a ver esa nevera. Son las ocho, estoy cansado. La puta nevera, a la que se le había doblado ligeramente, imperceptiblemente, un puto embellecedor. Problema solucionado. Mi casa fría. Mi casa, en la que quiero hacer tantas cosas, no hay tiempo. Mi hijo se va a México, mi hijo, con tres cuartas partes de su vida por delante, se quiere ir a México, su madre angustiada, su madre, a la que trato de rescatar de un pozo, y ahora su hijo, con quien vive, se va. Y yo no sé qué sentir, siento pena, siento envidia, siento dentro de mí las ansias de libertad, de aventura, de descubrimiento, que deben de estar ardiendo dentro de él. Le trato de convencer de que no lo haga, no sé exactamente la razón, pero a medida que le veo cada vez más convencido, le apoyo y le empujo, ¿por qué no? Es precioso volar por encima de las nubes. Me acuerdo de mi padre, que gilipollez, cuando murió tarde mucho tiempo en sentir su vacío, y cuando me inundó, además de la tristeza, el vértigo de no tener a alguien, aun más viejo, detrás mía; de pronto pasé al frente. 
Ahora es mi hijo el que desaparece y vuelvo a quedarme solo, esta vez sin nadie por delante, y en medio vete ala ITV y queda a merced de los criterios de un mecánico para que la mediana tranquilidad de tu vida no se vea alterada. Y vuelvo a casa, y mi vida sentimental, mejor no hablar de ella, he de ir a tantos médicos para que la traten de resucitar que mejor no hablemos de ella, o ya hablaremos en otro momento, ahora no me cabe. De momento, prefiero recoger cosas viejas de un contenedor de basura. Hoy un bastidor y tres colchas, también una caja. Alguien está tirando la casa por la ventana, alguien está cambiando de vida, alguien está renovándose tratando de encontrar su espíritu, alguien se muda, de esa, de piel, del pasado. Alguien se va, o alguien viene y le estorba la vida anterior, que ahora ocupa. La vida sigue, deprisa, no hay tiempo o en el que siempre ha habido, ya no nos caben tantas cosas. 

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