El don

por Fausto Lipomedes  -  28 Diciembre 2017, 01:05

El don de regalar. 
Que poca gente lo tiene. 
Pero, el don de regalar no es tal don. 
Resulta que el don lleva aparejado un trabajo ingente, resulta que ese don exige pensar en la persona a quién regalas. 
El don tiene que ver con la observación, la de las ilusiones, las necesidades o, a veces, la de los deseos del regalado. 
El don de regalar requiere esfuerzo y tenacidad, por eso, el don de regalar reside en personas espléndidas y nunca lo tendrán aquellas ruines y mezquinas. 
El don de regalar significa buscar lo distinto en la maraña de presentes estándares y formales. 
El don de regalar requiere investigación, labor de búsqueda y, por lo tanto, encontrar tiempo donde a veces no lo hay, porque el don suele estar asociado a personas sin él, ya que al ser espléndidas siempre están pendientes de los demás, que siempre tiran, tiran y exigen; aunque es merced del espléndido espaciar sus dones, no por capricho, sino por falta de capacidad de atender a tanto humano suelto. 
El don de regalar. Ay! Ese don, que lleva parejo la soledad de la búsqueda en frías noches o en tórridas también. 
Siempre me he sentido tenso a la hora de los regalos. De hecho, la misma tensión que cuando, de niño, rezaba en la cama y solicitaba bendiciones al eterno para una larga lista de personas y una retahíla de asuntos y situaciones.  Temía que alguno se me quedara fuera, temía dar prioridad a uno frente a otro, uf, que suplicio. 
EL puto don de regalar adquiere su punto álgido en los regalos de reyes, me refiero a la Navidad. Estúpida tradición para los que nunca regalan nada, pero para los que tienen don, un reto. 
El don de regalar es atemporal porque está basado en la espontaneidad y en el propio deseo del regalante, pues es su atributo sentir igual placer que el que siente el regalado, simplemente observando su expresión de sorpresa, su gozo por el oculto significado del objeto, un trozo de cariño acumulado, un recuerdo, un detalle vital cargado de significado, un amparo, un pacto. 
A veces se acaban los regalos, a veces ya lo has regalado todo, a veces no encuentras ese detalle, ese gesto envuelto para regalo, y eso tensa y acaba estresando, pues ya sabes que el regalado espera, paciente y, sobre todo, expectante. 
A mi el don me empieza a desaparecer. Me he ido desinflando con los años, aunque siempre hay alguien a tu alrededor con esa capacidad, que te recuerda, cuando te regala, la maravilla y el tesoro que es poseerlo. 
Hoy he andado de compras infernales y nada he encontrado o bien no he sabido que buscar, o bien no sabía que buscaba. He ido con la mente en blanco, pensando y pensando pero, como decía anteriormente, hoy, el don, no ha aparecido. Aparecerá, quien tiene el don no desfallece y en el último aliento encuentra la solución a la angustia y el vacío que crea su desaparición. 
Luego llegarán los reyes y tu entregarás tus paquetes y tu recibirás los tuyos y, una vez más sabrás, quien tiene ese don. 

 

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