Gilipolleces

por Fausto Lipomedes  -  2 Marzo 2017, 00:04

Estaba escribiendo algo serio, algo relativo a mi trabajo, pero en lo más profundo de mi cerebro, resulta , que razono, que me importa un bledo. No hay nada peor que tratar de creer en lo que no crees o en lo que has dejado de creer. Tu racionalidad trata de desterrar esta última idea objetiva, pero el estómago y, a veces, hasta el corazón, se retuercen y empiezan a lanzarte impulsos que, si los traduces, dicen: ¿Qué coño haces perdiendo el tiempo con esta gilipollez? Después de todo, las gilipolleces son los actos de los gilipollas y es duro sentirse así, un gilipollas. 
Creo que hay que conseguir un equilibrio entre el grado de gilipollez que te exigen asimilar las multitud de gilipolleces con las que te encuentras todos los días, de lo contrario el resultado es penoso. He conocido a muchas personas que lo han perdido y con ello también el horizonte entre lo importante y lo accesorio, perdiéndose así en una nebulosa fría de sonrisas y dientes blancos. Además, las gilipolleces tienen la habilidad de ser estáticas. Saben acomodarse y flotar en torno a ti, con tranquilidad, henchidas, descaradas. Las gilipolleces carecen de sentido del ridículo, son de colores chillones y su voz es aguda. Suelen tener los carrillos rojizos y son rechonchas, como nubes de las que dibujan los niños. ¿te las imaginas flotando en torno a ti? Apenas se mueven y, normalmente, tienden a atraerse unas a otras, por lo que si te descuidas, puedes encontrarte con un frente de nubes de gilipolleces avanzando despacio, de manera casi imperceptible, hacia ti. 
Las gilipolleces son desesperantes, pero lo realmente desesperante es la cantidad de humanos que se mueven entre ellas con total naturalidad. A veces llega a ser esquizofrénico y te recuerda a esas películas de terror en las que los sucesos extraños sólo son percibidos por uno de los miembros de la familia, mientras que el resto de ellos prosiguen su vida normal, ajenos a lo paranormal.  Además, el pobre mortal elegido por los espíritus para joderle la vida, no es capaz de hacer creer a los demás que lo extraordinario que está viviendo forma parte de la realidad. 
Bueno, el caso es que estaba escribiendo una gilipollez, y lo he dejado. El resultado es que he cambiado de pantalla y ahora, el folio en blanco, es éste. Tan en blanco está, que deja mi mente en blanco y prefiero disfrutar con la irracionalidad de lo básico, por ejemplo, alimentarse, que no es ninguna gilipollez. 

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