Fuera de los créditos

por Fausto Lipomedes  -  31 Enero 2017, 23:54

Ultimo día del mes de enero, y ya es febrero, y ya avanzamos hacia los putos carnavales, y los días se comienzan a alargar, y mi mundo vegetal va abriendo los ojos y echa las primera ojeadas al mundo, simplemente para verificar que es el mismo del ciclo anterior. 

No dejan de fascinarme estas películas de serie B, o quizás de serie C, y ¿por qué no de serie D? protagonizadas por actores secundarios acartonados y que apenas tienen ya agilidad. Suelen ir con ropajes oscuros, tallas grandes y de largo tres cuartos para esconder sus cuerpos devastados por los años. Nunca hay primeros planos, pues sus rostros están ya deformados y redondeados por grandes papadas fofas. Son actores de acción y siguen interpretando los mismos papeles de hombres de acción de hace treinta años, cuando eran jóvenes y gráciles. Actores viejos y gordos que parecen no querer admitir el paso de los años. Los temas son siempre los mismos: terrorismo, drogas, mafias, tráfico de mujeres, bandas que extorsionan, chantajes, contrabando. Agentes eternos de agencias fantasmas estatales que no paran de luchar contra un mal, que parece no tener fin. Guiones simples de buenos y malos, héroes solitarios justicieros, capaces de liberar a un pueblo de un tirano. La fuerza como única solución para superar un problema irresoluble, y los telespectadores deseando observar esa fórmula. Son machos machistas capaces de enamorar y despreciar a mujeres al mismo tiempo. Hay una camaradería extraña entre ellos. Su pasado de guerras en lejanos países, sus años como mercenarios en repúblicas bananeras o en batallas en el desierto entre caudillos, han cimentado un relación complicada entre hombres que, a veces llega a rayar la homosexualidad no explícita. Supongo que son legión los seguidores, supongo que, como sus héroes macarras, también han envejecido, engordado y perdido reflejos. Supongo que se sientes desplazados y arrinconados, viviendo de lo que fueron o pudieron llegar a ser o quisieron ser y ya no son, ni podrán serlo. Supongo que así nos sentimos todos, viejas glorias de un mundo perdido y lejano que, curiosamente, está a la vuelta de la esquina, pero no hacia adelante, sino hacia atrás. Quizás, estas películas de hombres viejos aún protagonistas, sean el último refugio de toda esa legión de hombres viejos ya fuera de los créditos. 

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