Vía muerta

por Fausto Lipomedes  -  26 Octubre 2016, 00:19

Vía muerta

El silencio, la ausencia de ruido. El silencio, ese que siempre buscamos cuando nos aturden los ruidos. El silencio, ¿la incomunicación? El silencio, que bien suena cuando no hay nada qué decir. El silencio, que reconfortante cuando se ama a través de él. El silencio, que a veces tienes que romper hablándote a ti mismo, diciendo tu nombre o diciéndole “hola” cuando llegas a tu hogar vacío. El silencio, quizás el silencio del aturdimiento. El silencio de los niños que se enfurruñan. El silencio del respeto, el del dolor. El silencio del abatimiento, el del cansancio, el del agotamiento, el de la ausencia de fuerzas para emitir un simple sonido. El silencio, hay tantos silencios, y sólo uno estúpido, el del castigo, que necio. El silencio, que tonto cuando se usa como una tupida red en la que, sin darse cuenta, se encierra quien lo practica. El silencio quizás del orgullo. El silencio que sustituye a las palabras, el silencio que quiere atrofiar, llenar de pus y sebo el músculo, el bocado sabroso. Silencio bobo, silencio que ni siquiera lo es, pues del de esta clase se escucha el murmullo del chirrido que siempre acompaña al absurdo. Te castigo con silencio, dice sin decir nada la impostura. Silencio cabezón, silencio de carnero, de duro y pequeño cerebro. Silencio que sólo quiere engendrar más silencio. Silencio que sólo quiere extender a su alrededor más silencio. Silencio para engañar a la razón, silencio del miedo, silencio del cobarde, silencio que niega la vida, el silencio del muerto. Pasa del silencio y si lo quieres, búscalo, pero no aceptes el que te impongan, no cuenta nada y siempre es una vía muerta.

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