Signos, avisos

por Fausto Lipomedes  -  9 Octubre 2016, 21:29

Signos, avisos

He salido con mi bicicleta esta mañana. Un día maravilloso para montar en bici, Sol y una suave brisa. He disfrutado. A la vuelta, una ducha reconfortante. Después he comido y más tarde, me he hecho el perezoso hasta que no me ha quedado más remedio que ponerme a trabajar un rato.
Estaba sentado en mi silla, frente a la pantalla del ordenador, los pajaritos trinaban fuera. Todo es perfecto, pero de pronto una tremenda contracción ha emergido del interior de mi muslo izquierdo. Dura, tremenda, un dolor insoportable que me ha pillado a a traición. Trato de mover la pierna para buscar una posición que sea capaz de calmarla, pero no sirve. la contractura se agudiza y me obliga a arrastrar mi culo en la silla para conseguir casi tumbarme sobre ella. No funciona, el muslo parece que quiere explotar, es una pieza que no encaja, una parte rechazada por el organismo. Me reincorporo y pienso en tumbarme en les suelo, imposible, tampoco funciona. Comienzo a sudar, aquel dolor va a más, creo que no tiene solución. Pienso en mi muslo, es el izquierdo, el mismo lado del corazón ¿y si es mi corazón? que gilipollez. Me levanto, con la pierna tiesa, sudo como si estuviera haciendo un deporte a fondo. Trato de respirar, de acompasar las exhalaciones con las inhalaciones. Me apoyo contra la pared por los codos. Mi perra está detrás, como de madera, rígida, generando dolor. No sé que hacer. Recuerdo a mi perra, aquella vez que sufrió algo similar en su pata trasera. La pobrecita no sabía que hacer, a mi me ocurre igual. ¿A quién aviso? necesito ayuda. Estoy sólo, aprieto los dientes. El dolor ha llegado a su punto algido y ahora parece que empieza a mitigarse. Respiro aliviado, me da miedo moverme. Va pasando, el sudor me empapa la camiseta, increíble. Pasa, me relajo, he de ir a lavarme la cara. Signos, avisos.

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