Salamandras dormidas

por Fausto Lipomedes  -  28 Septiembre 2016, 22:02

Salamandras dormidas

Y me pregunto yo, ¿De dónde salen estas moscas tardías? Gordas y bobas algunas, otras más pequeñas y pizpiretas. Pesadas, reincidentes, tocando los cojones insistentemente, volviendo una y otra vez, descaradas, capaces de hacerme levantar de una dulce siesta, posándose en los cuchillos de mi cocina, en los bordes de mi taza de café, revoloteando mientras me preparo la cena, que me exigen estar nervioso protegiendo mis alimentos mientras los preparo. ¿De dónde salen estas solitarias moscas de última hornada?
Tengo distintos bichos voladores por mi casa, bichos con alas, solitarios e insolentes, pequeñas polillas, bichillos negros cuya insolencia levanta mis simpatías y las moscas, cuatro moscas cabezonas, como algunos seres humanos.
Lo curioso es que no me han molestado durante todo el verano. También es cierto que una familia entera de salamandras vivía conmigo, y ya se encargaba este núcleo familiar de poner en marcha la teoría de la cadena alimenticia dentro de mi hogar, de lo cual, yo, otro animal, me beneficiaba. Pero mis salamandras han desaparecido, o se han ido. Pero no, creo que ya están dormidas, pues las salamandras viven en un radio de acción relativamente pequeño, por lo que es fácil poder observarlas, más o menos, siempre por los mismo lugares. Y más animales vienen regularmente al hogar. Mis gatos callejeros todas las noches, las colonias de hormigas con sus tortuosas rutas que procuro no pisar, los solitarios escarabajos con sus andares reumáticos, lagartijas, saltamontes, grillos; las golondrinas llegarán por primavera.

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