Amigos Inservibles

por Fausto Lipomedes  -  20 Septiembre 2016, 23:41

Amigos Inservibles

Hace tres o cuatro días que un pequeño trocito de papel plateado descansa en el suelo de la entrada de casa, justo a los pies del mueble recibidor (que cursi soy, mueble recibidor, y el pobre no dice nada cuando alguien llega). Bien, sigamos. Ahí está ese pequeño trocito de papel plateado. Parece haber encontrado un buen acomodo sobre la baldosa de cerámica del suelo, parece cómodo y descansa. Yo salgo, entro, cruzo de una habitación a otra pasando por el recibidor y no puedo dejar de ver el papelillo allá abajo. Lo normal sería agacharme rápidamente, agarrar el papelito y tirarlo a la basura. Pero no, no hago eso. Cada vez que lo veo, de reojo o de frente, lo pienso, pero ignoro la puñetera razón por la que ese papelito sigue habitando, en el suelo, conmigo.
El sábado pasado decidí, después de un ejercicio de concentración muy potente, colgar de la pared un artilugio para, a su vez, colgar mis bicicletas. Desplegué mis herramientas, busqué brocas, una escalera, una hoja para poner en el suelo y que recogiera todo el polvo y el yeso que se iba a desprender de la pared, la taladradora, tacos, tornillos; en definitiva, todo un ejército de artilugios para colgar una estructura tubular bastante simple que venía desmontada en una caja. Tardé casi una hora (ya he de tener cuidado al subir o bajar de la escalera), hice un agujero excesivamente grande y lo hube de rellenar con pasta de dientes, pensé en soluciones, volví a taladrar, martillear los tacos…por fin mi cacharro estaba bien sujeto a la pared. Pacientemente recogí todo, lo ordené, lo guardé, recogí mi hoja de papel e incluso pasé la fregona para que el suelo no mostrará residuo alguno de mi obra, pero la caja en la que venía mi artilugio lleva tres días sobre la mesa, inservible.
Y lo mismo ocurre con celofanes que cubren el fuet, con las bolsas que contienen los biscotes una vez que ya los he consumido, una cucharilla con la que esparcí mermelada sobre un trozo de pan. ….Tranquilos, un día como un tsunami, rápido, casi con ansia, decido echar a la basura a mis compañeros inservibles.

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