Sanador

por Fausto Lipomedes  -  29 Julio 2015, 23:49

Sanador

A veces se pierde la chispa de la vida. La pequeña llama que vive en el pecho y nunca se apaga hay veces que sólo humea, y aunque soples no consigues avivarla. Esta es la situación, mi situación. Si buscáramos un símil con las pilas, sería algo así como girarlas dentro de su compartimento para buscar de ellas el más mínimo rastro de energía que aún puedan tener almacenada. Y lo encuentras, pero sólo para un rato. Por lo tanto, la solución pasa, inexorablemente, por comprar pilas nuevas y olvidarte de las viejas y exhaustas. Mi problema es que no sé dónde tengo ese compartimento, mi problema es que me he cansado de soplar la llamita. Sólo consigo humear mi cara.
Me muevo con mi cuerpo agotado de un lado a otro. He perdido la frescura, la física y la mental. Me encuentro caducado, inservible, un vestigio siendo aún joven, un raro espécimen de un pasado que hasta ayer creía que era mi presente. Sí, ha sido de la noche a la mañana. El mundo cambió una mañana y yo me quedé en el día anterior, y desde entonces han pasado unos dos años, por lo tanto, la vida ya se me ha alejado más de setecientos días. Setecientos días de cansancio que se ha ido acumulando, setecientos días sin parar de pensar en ello, setecientos intentos de “hoy empiezo de nuevo” removiendo las pilas, que apenas duran hasta la mitad del día. Y mi estado interior se refleja también por fuera. Apenas cuido mi aspecto, y no es que fuera un presumido, pero sí me gustaba sentirme a gusto conmigo mismo. Ahora odio mi yo, me gustaría deshacerme de él, darle esquinazo, se ha convertido en una carga pesada e inservible. Me da igual la ropa que llevo, tengo armarios llenos de ella pero, sin embargo, me obstino en usar sólo siete u ocho prendas, que se repiten en días alternativos, como si el resto me dieran igual o pertenecieran a otra persona, a ese otro yo, que no sé dónde he puesto. Hay días que me digo: mañana voy a revisar toda mi ropa y lo que ya no me sirva o se me haya quedado pequeño lo donaré a una parroquia. Pero nunca encuentro el tiempo, o cuando lo tengo estoy tan cansado que la misión me resulta imposible e irrealizable. En consecuencia, tengo ropa mezclada, colgada, triste, ropa que ha perdido su identidad, ropa que no sé si es, ni siquiera mía, pues a veces no soy capaz de reconocerla. También tengo algunos proyectos. Tareas y propósitos que pienso, que moldeo en mi cabeza, pero apenas me pongo con ellos, me resultan absurdos e irrealizables, o paso de uno a otro, sin siquiera degustar alguno. Creo que tengo un grave problema de concentración y todo resulta disperso. Antes tenía el refugio del trabajo, pero ahora en mi entorno profesional, para el que trato de conservar mis últimas fuerzas, también se ha convertido en un caos ingobernable. Mi lógica y mi razón, mi autoridad dentro de él, luchan como un medio ahogado en una turbulenta corriente. Salgo a flote, cojo aire, y las aguas arremolinadas me vuelven a engullir en oscuridad, hasta que veo la luz de la superficie, cojo impulso, y, de nuevo, un aliento de aire. Así, sin ahogarme, sin llegar a orilla alguna, llevo ya dos años.


Todo esto, y mucho más, es lo que debería haber contado al Sanador cuando fui a verle, pero entre mi incredulidad hacia este tipo de encuentros, el entorno y el propio Sanador, de nombre José Manuel, sólo me salió lo típico: no sé que me pasa, me siento muy cansado…….

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Flora 08/04/2015 20:24

Ojalá, el sanador, te hay orientado al menos...Quería comentarte algo:

Verás, es sincrónico, porque alguien hace poco, me comentaba que había estado mal, con cansancio, dpresión, falta concentración y falta de todo... y que la final estaba relacionado con unas vitaminas, con la falta de ellas, creo recordar del grupo B... me dijo que le hicieron unos análisis de sangre, algo rutinario como ves.

De todos modos lo importante es que hayas dado el paso para hacer algo por cambiar la situación.

En cualquier caso, ya mismo está aquí el refrescante cambio de estación, es cuestión de tiempo, como todo :)

Mucho ánimo y sigue cuidándote.

Flora