Si algo me molesta, es que me molesten

por Fausto Lipomedes  -  4 Mayo 2015, 23:45  -  #Las razones del diablo

Si algo me molesta, es que me molesten


Me molestan muchas cosas, y otras me agradan. Me molestan las moscas en verano, y mucho más las tardías que se empeñan en no morir, allá por el mes de octubre. Me molesta pelar fruta, me molestan los efectos del vino si después he de trabajar, y también los conductores de los fines de semana, con esa forma de circular jodiendo la fluidez y a los demás, como si se desplazaran en un cochecito eléctrico por un carril de un circuito de juguete. Me molesta lo casposo, los roñosos, los tipos y las tipas que no se lavan, con piorrea en la dentadura, los que escupen perdigones al hablar. Me molestan los niños maleducados que te tientan en presencia de sus padres (por llamarles de alguna forma); no les hago ni puto caso. Me molestan las procesiones de la iglesia en los pueblos, con el discapacitado (eufemístico), portando el estandarte de la santa orden, Tras el, los próceres de la localidad, con sus trajes de solapas anchas, al vuelo, para cubrir sus voluminosos buches, sus bigotes rancios y esas caras con profundas arrugas de odio y envidia. Me molestan esas comitivas que suben calle arriba con pesados pasos. Carritos de niños empujados por madres culonas soportando el dolor de sus tacones de aguja, poniendo en peligro sus tobillos cada vez los que hunden entre dos adoquines. Me molesta verles y que se exhiban delante mía. Su falso dolor y recogimiento, aburridos, suspirando. El cura con su sotana roja hasta el suelo, ocultando su cuerpo de sapo gordo y su tez blanca de fina nariz y lentes cristalinos mirando niños, o niñas. Me molesta la alcaldesa tras él, esa rubia gorda a la que esperas ver cagar como a un caballo de desfile. Me molesta todo ese aburrimiento de “domingo por cojones”, tanta tristeza. Me molesta el corrillo de cotillas y un cotillo amanerado que se sienta en la mesa de la terrazita. Ellas, cincuentonas, descaradas, embutidas en pantalones ceñidos, sus muslos pretos enormes, culos planos, grandes, anchos, vientres hinchados de miseria, con el puto cigarrillo constantemente entre los dedos. Caras miserables, embrutecidas, de pelos ralos, con esos cortes que dejan sus cuellos al aire, prestas a ser decapitadas en patíbulos de verdadera justicia. Me molestan sus voces agudas, acostumbradas al chillido. Me molesta él, afeminado perdido, alto, de estrecha espalda y barriguita redonda, con camisetas de saldo, calvo, con gafas, ojo pequeños, siempre mofándose, haciendo chistes estúpidos, mirando, criticando cotilleando, mujer metida en un cuerpo de hombre, pantalones vaqueros apretados, marcando el paquetito, con su botellín, siempre el puto botellín, todos bebiendo a morro, todos familia, viven en un establo, se aparean entre ellos, tan necios, elevando sus agudos para quitarse la palabra unos a otros. Te miran, sólo intentan saber quién eres, qué haces allí, pero son incapaces de preguntártelo. No miran a la cara, cuchichean, como los insectos en el silencio del campo. Me molestan las personas que te desprecían por un puto teléfono móvil que no paran de manipular buscando nada en él. Me molestan las conversaciones sobre lo obvio, sobre lo que ya se sabe, me molesta rellenar el silencio con ruido, esa jodida necesidad de no estar callados. Coño!, parece que me molesta esta mierda de raza humana de la que formo parte, tan necia y mezquina, tan jodidamente condenada a la autodestrucción, incapaz de aprender de las raras bellezas, incapaz de perfeccionarse, de ilusionarse, de ayudarse, apoyarse, solidarizarse. Puta raza imperfecta cargada de mitos y tabúes, de envidias, rencores, sinsentidos, obsesiones. Y cuanto me agrada encontrar personas, y esas medias sonrisas llenas de afectos, y las miradas tiernas y las risas sinceras.

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Al terminar la lectura me vino enseguida el recuerdo de los diez mandamientos que después de todo lo que nos mandaba; terminaba diciendo, que se resumían solo en dos. Al final tú también lo has resumido en: sonrisas afectuosas y miradas tiernas. Me gustó mucho ese final :)
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