Wateres métricos

por Fausto Lipomedes  -  8 Marzo 2015, 20:28  -  #Las razones del diablo

Wateres métricos

¿Sabéis que es lo que acabo haciendo cuando voy a la casa de alguien? Pues sí, siempre acabo yendo al cuarto de baño. Creo que es el mejor lugar para conocer realmente las verdaderas intenciones del personal, su personalidad, sus miserias, lo que trata de ocultar
Últimamente, lo malo, es que siempre que vas de visita, el baño se convierte en una especie de espacio de exposición de un establecimiento de saneamientos y cocinas. Limpiado, desinfectado, abrillantado a fondo, parece que es la pieza menos usada de aquella casa. Toallas impolutas, plegadas simétricamente, bañeras que parecen de porcelana acristalada, la cadenita del tapón del desagüe colgando, formando esa curvatura tan perfecta. Jabones sin estrenar, botes y botellitas, lustradas como las de alcohol de un local nocturno tras la barra, desodorantes, geles, crema de manos, de cara, de pies,. Todo ordenado, como una foto de familia, como una foto de fin de curso, los más bajitos delante, los más altos detrás. Abro los armarios, sin hacer ruido. Lo mismo, todo colocado como con una cinta métrica. Los cepillos en su vaso, formando un ramo, las pastas de dientes, perfectamente apretadas desde la base, las colonias, cacao para los labios, gotitas para los ojos, cepillos, peines, hilo dental, a veces una caja de aspirinas. Ni rastro de seres humanos. Meo, la muevo para que salten unas gotitas fuera de la taza, siento verdadero placer en desvirgar aquella perfecta virginidad íntima. Me lavo las manos. Estreno el jabón, que no limpio bajo el grifo, por lo tanto quedan rastros en él de haberlo frotado con mis manos. Abro fuerte el grifo, así me aseguro de que las gotas rebotan cuando me las aclaro. Las gotas manchan la loza del lavabo, quedan chorreando hacia el desagüe. Agarro la toalla y me encanta arrugarla cuando me seco. Cuarto de baño desvirgado. A veces me entran ganas de ducharme, sería ya la hostia, pero es difícil encontrar una excusa para hacerlo. Salgo, sonrío, me sonríen y pienso, ¿por qué cojones me has invitado a tu casa si nada me quieres mostrar monigote?

Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase: